Académica advierte que zonas de alto riesgo de incendios en Biobío se estudian desde 2012

  • Edilia Jaque, profesora titular de la Universidad de Concepción, aseguró que la amenaza es conocida, pero que la vulnerabilidad territorial y la falta de planificación siguen siendo factores críticos. 
  • La investigadora llamó a priorizar el habitar en riesgo como una política de Estado y a focalizar mejor los financiamientos para tecnología e innovación en prevención.

Los incendios forestales que afectan recurrentemente a distintas zonas del país no corresponden a fenómenos inesperados. Así lo afirmó Edilia Jaque, profesora titular de la Universidad de Concepción, quien advirtió que el riesgo ha sido objeto de estudio durante más de una década, especialmente en la Región del Biobío.

“Lo que queremos advertir es que esto no es una situación inesperada. Sobre todo el tema de los incendios forestales, lo venimos trabajando desde el 2012”, señaló la académica, subrayando que ya existían investigaciones previas incluso antes de proyectos financiados posteriormente.

Uno de los territorios que concentra preocupación es la cuenca del río Biobío, identificada como un espacio con condiciones propicias para la propagación del fuego. “Sabemos que es una zona que está en alto peligro de incendios forestales, que tiene condiciones óptimas tanto desde el punto de vista físico ambiental, por las condiciones de temperatura y de eventos extremos, pero también por las condiciones socioeconómicas del territorio”, explicó.

A ello se suma la presencia de grandes extensiones de masa forestal homogénea, lo que incrementa la disponibilidad de material combustible. “Tenemos una biomasa que se quema. Si no hubiera algo que quemar, no tendríamos incendios”, precisó.

Sin embargo, la investigadora enfatizó que el análisis no debe centrarse únicamente en la amenaza. “A veces se estudia solo el peligro, la probabilidad de que ocurra un evento, pero no se ha estudiado mucho la vulnerabilidad, es decir, cómo estamos viviendo, capacitados o no, para enfrentar esa amenaza. El producto de esos dos grandes factores es el riesgo”, sostuvo.

Las investigaciones desarrolladas en zonas como Arauco, Tomé y Penco evidencian que aún existe una baja percepción del peligro entre la población. “Las personas, en primer lugar, no están tan conscientes de que están habitando una zona de alto peligro”, afirmó.

La experta también advirtió debilidades estructurales en materia de gobernanza y planificación territorial. “Los instrumentos de planificación están no solo obsoletos, sino que hay más del 70% de las comunas de Chile que no tiene instrumentos de planificación actualizados antes del 2010”, indicó, apuntando a una brecha que dificulta la gestión preventiva.

Desde su perspectiva, la tecnología y la innovación podrían desempeñar un rol más decisivo si existiera una mejor orientación de los recursos. “A veces no se focalizan adecuadamente los financiamientos. Podemos tener ideas muy emprendedoras, que las tenemos, pero que no son interesantes para ser financiadas por los agentes que financian”, explicó.

En ese sentido, cuestionó que los incendios no formen parte de las grandes misiones estratégicas del país. “El habitar un territorio en riesgo tiene que ser prioridad para el Estado, porque dentro de lo que dice la Constitución, el Estado tiene la obligación de generar espacios seguros”, afirmó. Y agregó que un entorno seguro implica garantizar que “mi casa no se va a caer por un deslizamiento o no se va a quemar”.

Pese a este escenario, Jaque destacó que existen capacidades instaladas para avanzar en prevención. “Hoy día hay tecnología, innovación e investigadores como el equipo completo que trabaja aquí en Geografía de la UDEC, que está haciendo esas cosas y que lamentablemente han sido poco priorizados, pero ojalá que aprendamos y sigamos adelante”, concluyó.

La advertencia refuerza la necesidad de integrar conocimiento científico, planificación y políticas públicas para enfrentar un riesgo que, lejos de ser nuevo, exige respuestas más coordinadas y anticipatorias.